Este domingo pasado acompañamos durante unos kilómetros a María y Markus Schlegel, que están viajando a través de Europa para protestar e informar sobre los transgénicos. Ha sido todo un orgullo para nosotros estar al lado de personas que son capaces de luchar por sus ideales.

Transcribimos a continuación el contenido de un folleto que explica lo que están haciendo:

Viajamos a través de Europa 8000 km. Con un carro tirado por dos caballos, desde el Lago de Constanza a través de Francia y a lo largo de la costa mediterránea española hasta la punta sur de Europa. Sigue la vuelta por Portugal, España, Francia, Bélgica, Holanda, pasando por Berlín de nuevo hacia el Lago de Constanza donde termina nuestra ruta.

Un largo viaje, no sólo para nosotros sino también para nuestros dos caballos “Irish cob”.

Sin embargo, no es un viaje de placer, tampoco un viaje de aventura vacacional a travñes del soleado sur. A lo largo de nuestra ruta visitamos a agricultores y pasamos la noche en nuestro carro en las granjas. En colaboración con renombradas organizaciones para el medioambiente e investigadores internacionalmente reconocidos enterarnos mejor de la situación actual de la Agricultura en Europa. En lo referente al cultivo industrial, a la producción biológica a la UE y la política agraria.

Especialemente en lo referente a la Técnica Genética.

Los alimentos son fundamente de nuestra vida. No por casualidad se dice “se es lo que se come”. ¿No vivimos hoy y aquí tiempos prodigiosos? Todo el año podemos comprar tomates frescos y crujientes pimientos en el supermercado. Las estanterías están siempre llenas, para comer hay más que suficiente. Realmente vivimos en tiempos prodigiosos.

Sin embargo, el precio que pagamos por ello es muy alto. Para poder ofrecer una gran gama de verduras y frutas por un módico precio todo el año los agricultores tienen que utilizar métodos de producción cada vez más refinados. La producción de alimentos se ha convertido en una técnica refinada de producción industrial, que abarca todos los campos de la cosecha, pasando por la lucha contra las plagas hasta la de cada una de las semillas.

Y sin esa industria sería inimaginable una forma tan intensa de agricultura. Para acelerar lo más rápida y económicamente posible la producción, son utilizados una gran cantidad de pesticidas y abonos artificiales. A costa de la calidad del agua y de nuestra salud.

Y un próximo paso será la transformación de la naturaleza.

Para ahorrar los costes de pesticida, las primeras generaciones de plantas transformadas genéticamente recibieron su propia licencia para la producción de veneno: un bacilo genético que se incorpora al genoma del maíz. Ciertamente el veneno producido por el así llamado Maíz-BT mataba también a las mariposas, pero debía ser absolutamente inofensivo para las personas.

Los nuevos productos que salen de los laboratorios de investigación van más allá. Genes de pez en fresas, genoma humano combinado con DNS de cerdo. La fantasía puede trabajar sin límites. Lamentablemente también la práctica puede ser ilimitada. Pues, lo que aquí suena como ciencia ficción hace tiempo que es realidad. Muchos de estos productos alimentarios llegan hoy, sin etiqueta de calificación, a nuestros platos: a un filete no se le ve si fue alimentado con maíz genéticamente transformado.

Y s esto sigue así como en los últimos aós, entonces no será necesario requerir la etiqueta en los productos genéticamente transformados: las plantas artificiales de los laboratorios químicos se habrán mezclado de tal forma con nuestras plantas naturales, entre otras vías a través de la polinización, que en el futuro nadie podrá decir con certeza si el desayuno viene o no del laboratorio.

Y así queda patentado. Las substancias en nuestras cocinas son un experimento de las grandes empresas químicas. “Se es lo que se come”. ¿Queremos ser así?

Cada paso que damos en dirección de alimentos deseñados por la técnica genética, no tiene vuelta posible. Una vez que a la naturaleza se le ha dado estas semillas se quedan en ella para siempre y siguen creciendo y multiplicándose.

Si queremos hacer algo en contra, entonces hoy, aquí y ahora. En nuestro viaje a través de Europa vamos a documentar la situación actual de la expansión de las plantas transformadas por técnica genetica. Tomaremos pruebas de los suelos y se las daremos a institutos científicos para su análisis. Así se constituirá un mapa de la técnica genética en Europa.

En muchas estaciones de nuestro recorrido contamos nuestras experiencias e intercambiamos información acerca de la situación actual de la tecnología genética con escolares, estudiantes, políticos, consumidores y agricultores.

Si queréis saber más podéis visitar su página web: Vita-activa

Carro

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Fin al monopolio de las semillas

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Caminando hacia Portalegre

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STOP OGM

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Bonty no se lo quiso perder

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