Esta semana ha tocado arrancar los brotes florales de los ajos. Son unos tallos centrales en cuyo extremo portan la flor. Se trata de un trabajo sencillo, que consiste en agarrar el tallo y tirar suavemente de él para intentar arrancarlo desde su base sin romperlo, y sin dañar las raíces. Tras esta tarea sólo queda esperar dos o tres semanas para que los ajos estén listos para ser cosechados.

Y se trata de un trabajo que tiene recompensa, ya que con ello se obtienen unos brotes que suponen una uténtica delicatessen gastronómica, un auténtico regalo para todos los paladares, incluídos aquellos que no soportan el sabor del ajo. Nosotros los hemos probado en tortilla, aunque se pueden hacer de múltiples maneras: revueltos, en ensalada,… Sin duda se trata de un producto que no faltará en temporadas venideras en las huertas del Abrilongo.

Recogiendo los brotes florales

Recogiendo los brotes florales

Manojo de brotes

Manojo de brotes

tortilla brotes flores ajos

El resultado gastronomico final. Una tortilla de brotes de ajos. Toda una auténtica delicia

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