Tras la fuerte tormenta que pasó por las Huertas del Abrilongo a principios del pasado octubre, que descargó más de 30 litros en poco más de 30 minutos, una gran cantidad de estiércol y materia orgánica (hierbas secas, hojas de árboles,…) fue arrastrada por el agua hasta el río Abrilongo. Pero en los sitios donde se estancó el agua, gran parte de ese estiércol y materia orgánica quedó acumulada. Una de las tareas de este invierno ha sido recoger ese “oro negro” para aprovecharlo echándolo a los bancales permanentes. Esto forma parte de la filosofía de las Huertas del Abrilongo: aprovechar al máximo todos los recursos disponibles en la zona.

recogiendo el estiércol que quedó acumulado en unas zarzas

recogiendo el estiércol que quedó acumulado en unas zarzas

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