Suelen pasar desapercibidos. Pero de vez en cuando aparece alguno que llama sobremanera la atención. Así sucedió con esta lombriz, o miñoca como se conoce en la zona, que más bien parecía una culebra. Hemos visto algunas lombrices de tamaño destacable, pero ésta superó con creces a las demás.

Siempre que realizamos algún trabajo en el que haya que remover el suelo, tenemos a mano algún recipiente para ir echando las lombrices para a continuación trasladarlas a su nuevo hogar: los bancales permanentes. En ellos realizarán un trabajo impagable, aireando la tierra, degradando la materia orgánica y fertilizando el suelo. Y seguramente agradecerán el traslado de casa, ya que, ¿dónde van a estar mejor que en un sitio donde tendrán humedad y comida durante todo el año?

¿Miñoca o culebra?

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